Aparentemente la vida es un sueño,
Me corregirán algunos,
Que más parece pesadilla.
Todo es tan espontáneo como la nada,
Que es lo que somos, nada…
Estamos…y estaremos siempre,
En el desolado valle de la muerte,
Entre nuestro cielo y nuestro infierno,
Entiéndase bien que ninguno de los dos existen,
Pero el hombre, con su “talento” evidente,
Se las ha dado de Dios,
Y el despilfarro de hambre
Ha dejado callado a más de algún valiente redentor.
Perdonen si me río,
Pero la tragicomedia de la vida,
Se las trae con sus títeres,
Que se creen libres gaviotas,
Y se olvidaron de sus hilos,
De los cuales sus vidas penden.
Y se ríe el ignorante
El sabio, el hambriento, el (ham)burgués
e sus pobres consciencias de vida…
De lo lindo que se ve ese montón de silicona,
Del muñeco condenado al trabajolio,
Del dinero, de la estupidez…
No saben cuanto me río yo,
Eso sí…me río llorando,
De ser un títere consciente,
Actuando en esta vida ingrata,
En que la pena
Con todo arremete,
Es la pena del existencialismo,
Que es dulce vicio ya…
De a cuanto mequetrefe,
Se le ocurre filosofar…
Con estas letras me despido,
No me vayan a condenar,
De no saber lo que escribo…
De inspirarme en puro instinto…
Como lo hacen esos poetas de la luna…
De los cardos disfrazados…
De los mares que bailan…
Pero no…
La nada tampoco tiene sentido.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario