¿Alguna verdad invariante?

Es el hombre
El que se sorprende por el hombre
El que mira más allá
De sus propios ojos frescos.

Más allá de su existencia
Y de las preguntas sin respuesta,
Es el hombre el que sufre
El que canta y ríe por el hombre.

En los espacios en que la verdad no cabe
En los días en que la neblina de la confusión,
Fulmina las más brillantes mentes claras,
Es donde la esperanza muestra
El porqué jamás dejará de ser esperanza.

Luego es el cruel el que me retorna
A la realidad de fuego y roca
A la realidad de que sí somos
Aún después de tanto tiempo,
Animales que visten, de animales.

Señores, la verdad no se rompe
Ni con la muerte, ni con la tristeza
Ni con teorías destinadas
A des quebrajar tal gigante fortaleza.

Señores, aún no sabemos qué es el amor
Aún para cada recién nacido
Es aventura tal inconcluso laberinto,
Y aún para cada viejo de plaza
Es sorpresa cada caricia, cada cariño.

El de dónde y hacia dónde venimos
No tiene sentido preguntarnos
Si aún no sabemos del momento
De la verdad infame que vivimos.

Señores, no nos mareemos con Parra.
Quizá la vida aún sí tiene sentido
Quizá la flor no sólo surge por destino
Y el amor sí puede llegar a ser conocido
Tanto por el pequeño niño de jardín
Como por el asesino que aprende
A mirarse a los ojos
A observar las pequeñas gotas de agua.

¡El reflejo aún sigue allí! Y aún nos mira.

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