Ante la bestia me caí…

Me cuestiono si acaso me a derrotado,
No creo…aún no lo a hecho – eso creo -,
La bestia sigue acechando,
Lista para matarme,
Aunque mi cuerpo sea Alcatraz,
Mi alma jamás dejará de luchar.

Enfrente, una fila de vagos existentes en sí mismos,
Ya que el resto no los cree ni muertos,
A la izquierda, una montonera de papeles (documentos),
Que dicen quien soy, de donde vengo, etc.
- Podrían inventar un papel para saber hacia donde ir-
Papeles que presuntamente dan mi valor en la sociedad,
A la derecha, un cesante,
Ahogado en penas de plata y papeles,
Con una soga capitalista al cuello,
Y debajo de sus pies una silla que no para de mecerse,
Detrás de mí, un pasado irreverente,
De locuras incomprensibles,
De maduración a golpes de Platón y vista al cielo.

El que quiera, que de un paso a la izquierda, o a la derecha, o al frente.
Pero el pasado es pasado, es el único que – casi – no miente.

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