Adelaida

Desde que te fuiste, Adelaida
Los versos son sólo palabras insaboras,
Y el fuego que alguna vez dibujó nuestro nido,
Es sólo incendio en algún lugar apartado,
En un desconocido rincón de mis sueños.

La verdad: tú ya no estás,
La mentira: tú ya no estás,
Pero, no te preocupes,
Eso no es más que una contradicción más
En mi enajenada mente perdida.

¿Te fuiste o me fui?.

¿Dónde estás Adelaida?
¿Te alcanza aún el viento?
¿Te adorna aún el Sol?
¿Te abraza algún aliento?

Yo soy arcilla
Por el alfarero rechazada,
Soy polvo en un inmenso desierto,
Soy calor de otro fríos.

La verdad: tú ya no estás,
La mentira: tú ya no estás.

La verdad se escapa

La verdad se me escapa de la mente cada mañana,
Cada vez que despierto
Comienza la búsqueda eterna
La verdad se me escapa de las manos
Cada vez que mi sueño se interrumpe,
Cada vez que el sueño se aparta de mi mente
Y se aleja por parajes inalcanzables,
Se diluye en un cóctel de conciencia,
Se escabulle
Para sólo regresar por la noche,
Cuando retorno al sueño de mi vida