Él…

Cristo está sentado,
En una silla vieja y empolvada,
Su rostro denota tristeza y dolor.

Observa él como el mundo,
Se “degenera” ante sus ojos,
¿No es acaso él, el que más sufre?,
Él que lo ve todo,
Que observa cada asesinato,
Cada abuso, maltrato, violación,
Cada engaño, cada desilusión,
Que observa cuantos dejan de creer…

Mira con un rostro pálido…
Unas orejas interminables apoyan sus ojos,
Su iris refleja cada color espectro de luz,
Sus llagas, sangran más que antes,
Su corona de espinas a crecido más aún…

Cristo estaba en mí,
Pude ver su sufrimiento,
Pude ver como ya casi quiere soltar la cruz,
Pide que lo bajen,
Él creyó que al bajar por primera vez
Ya no volvería a los maderos…
Pero nosotros lo crucificamos a cada instante…
Él pide tan sólo misericordia…


Hoy lo he visto sembrando semillas
Vagando por las calles enmohecidas,
De vez en cuando
Levanta su cabeza y me mira,
Parece pedirme algo,
Pero sé que me pide nada…
Su corazón está roto…
Ya no pide como antes
Que el humano valore la vida…

Ya está cansado de resucitar
Cristo está cayendo ante mis ojos…

Me uno a él en el dolor
Y en su desilusión,
Lo único que queda
Es un atisbo de esperanza
Una pizca de amor, y otro poco de milagro,
Una pizca de fe, y otro poco de misericordia
Los ingredientes…
De la pizca de humanidad que va quedando.

Me suplica de rodillas perdón,
No puedo contener las lágrimas,
Ante su pedido de amor…
Se siente sólo en este mundo inhumano.

Sigue su camino el hijo de Dios,
Lo veo irse a paso lento,
Lento como el instante eterno…
Que está acabando con él…

Cristo esta cayendo ante mis ojos…
Le preguntan que porqué no hace algo…
Responde… “ya he hecho todo”….

No hay comentarios.: