Salí una noche de llena,
Y estaba la luna estrellada,
La acompañaba la obscuridad,
Las dos juntas:
Tan inmensas y blancas,
Tan hermosas y negras,
Se mezclaban como pan y azúcar,
Se mezclaban como café y mantequilla.
Le escribí mi declaración de amor,
Se la escribí con dirección al viento,
Y le dije a la noche que no se ponga celosa,
Pues ambas son lo iguales,
Como playa y Nobel,
Como Neruda y arena.
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