¿Dónde está el amor?,
Cuando lo buscamos
Bajo las soleadas noches de Hyperion
En los anillos desconocidos de Saturno
En la vuelta de la esquina
De las que no dejan.
Flores y cebollas no combinan
Como tu sonrisa plasmada a mediodía
Como los espejos que la hacen rebotar
Cándida, prendida de alba.
El tiempo se arrodilla
Suplicando un poco de amor
Suplicando que alguien lo mire sin desprecio
La compañía del Sol ya se le hace nostálgica.
Ni el aroma de las frutas maduras
Ni el de bosques en éxtasis,
Se compara al de las sábanas
Impregnadas de la esencia de tu piel.
Eres poema olvidado
En los pasillos no recorridos
En lo más profundo de los mares bravos
En lo simple de una canción.
¿Pétalos?
¿Para qué?
¿Chocolates,
Joyas, ropas?
Mejor será dos docenas de caricias
Tres platos de caldillo
Ya que hay buenas alternativas al congrio,
Ya veré que más se me ocurre
Esa es la esperanza que alimenta mi fervor.
Te busco en el musgo del jardín
En las plantas secas de las solteronas
En riachuelos, palacios,
Se termina noviembre
Se inagura otro mes de búsqueda
Y yo espolvoreando estas cosas
A las que alguno quizá
Ha de llamar "versos",
Otro dirá que se trata de "vinagretas",
Algún despiadado hablará de "gases",
Yo hablo de cuasi lamentos
De zarpazos cuasi desesperados
De legumbres servidas en plato de greda.
Ahí estás
Derramando otra vez tu sonrisa
Y yo en otro mundo,
¿Dónde están las puertas prometidas?
Las que abren el camino a la percepción
Las que hacen que todo termine tal como es
Infinito.
¿Sin sentido?
La poesía está contenida en el Universo
Y es de humanos intentar no toparse
Con las minas de versos escondidas por doquier
Con las risas de enamorados in-verde.
Nuevamente solo en el destino escrito ayer
Desesperado frente al espejo
Mientras un Nietzche se ríe de la desgracia
Intentando naturalizar una inhumana filosofía.
Tanto el vientre como el macho cabrío
Están preparados desde ayer
Esperando: lunas, cometas, pariciones,
Nada se cultiva aquí, en el póstumo infierno.
Sigamos adelante
Esparciendo el virus de nuestra desgracia
Bailando hasta el amanecer
Sudando como elefantes en celo.
Las flores no se marchitan en estos lugares
Los niños no crecen
Las utopías se cumplen a destajo
Y el aburrimiento es pan de cada día.
El amor, lo que ayer nos llenaba
Hoy es un chiste en la esquina de moda
No nos miramos
Aún nuestra sombra nos desconoce.
El vino bueno es como el placer
El placer de cultivar arañas
Que bajarán en el fin de todo
A comer los huesos que sobren.
Versos negros, versos blancos
Versos transparentes como demonios
Que atraviesan plomo como piel humana
Que suturan heridas o desgarran glaciares.
Me he preguntado ayer
Si el hombre imaginario
Tenía alguna compañera imaginaria
En sus noches imaginarias
Algún dios imaginario
En sus plegarias imaginarias
Y algún hijo imaginario
Producto de eyaculaciones imaginarias.
¡Basta!, me torturas con tus niñerías,
O me abres de brazos
O ejecútame acá mismo,
O me abres de piernas
O me arrojo ahora mismo.
Y es de humanos intentar no toparse
Con las minas de versos escondidas por doquier
Con las risas de enamorados in-verde.
Nuevamente solo en el destino escrito ayer
Desesperado frente al espejo
Mientras un Nietzche se ríe de la desgracia
Intentando naturalizar una inhumana filosofía.
Tanto el vientre como el macho cabrío
Están preparados desde ayer
Esperando: lunas, cometas, pariciones,
Nada se cultiva aquí, en el póstumo infierno.
Sigamos adelante
Esparciendo el virus de nuestra desgracia
Bailando hasta el amanecer
Sudando como elefantes en celo.
Las flores no se marchitan en estos lugares
Los niños no crecen
Las utopías se cumplen a destajo
Y el aburrimiento es pan de cada día.
El amor, lo que ayer nos llenaba
Hoy es un chiste en la esquina de moda
No nos miramos
Aún nuestra sombra nos desconoce.
El vino bueno es como el placer
El placer de cultivar arañas
Que bajarán en el fin de todo
A comer los huesos que sobren.
Versos negros, versos blancos
Versos transparentes como demonios
Que atraviesan plomo como piel humana
Que suturan heridas o desgarran glaciares.
Me he preguntado ayer
Si el hombre imaginario
Tenía alguna compañera imaginaria
En sus noches imaginarias
Algún dios imaginario
En sus plegarias imaginarias
Y algún hijo imaginario
Producto de eyaculaciones imaginarias.
¡Basta!, me torturas con tus niñerías,
O me abres de brazos
O ejecútame acá mismo,
O me abres de piernas
O me arrojo ahora mismo.
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