Y la primavera terminó conmigo
se echó a correr
por los pastos de leche del sur
herida de muerte se enfrentó
a los vientos sin nombre
se secó como desierto de sal.
Mas, tus besos
húmedos de calor
tiernos como bebés de algodón
me hicieron olvidar la estación
y las horas
y los días
y me volví viejo del tiempo
ya no percibo al reloj.
A la distancia tu voz
no parece de este lugar
como de otras eras
como un vínculo
a un antepasado misterioso
que me hace sonreír y escribir
estos versos sin nombre.
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