Desde que te fuiste, Adelaida
Los versos son sólo palabras insaboras,
Y el fuego que alguna vez dibujó nuestro nido,
Es sólo incendio en algún lugar apartado,
En un desconocido rincón de mis sueños.
La verdad: tú ya no estás,
La mentira: tú ya no estás,
Pero, no te preocupes,
Eso no es más que una contradicción más
En mi enajenada mente perdida.
¿Te fuiste o me fui?.
¿Dónde estás Adelaida?
¿Te alcanza aún el viento?
¿Te adorna aún el Sol?
¿Te abraza algún aliento?
Yo soy arcilla
Por el alfarero rechazada,
Soy polvo en un inmenso desierto,
Soy calor de otro fríos.
La verdad: tú ya no estás,
La mentira: tú ya no estás.
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